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TWEETS PAPA FRANCISCO / LA VOZ DE MONSEÑOR ROMERO
PATRONOS DE EL SALVADOR / SANTO DEL DÍA

TWEETS DEL PAPA FRANCISCO

LA VOZ DE MONSEÑOR ROMERO

PATRONOS DE EL SALVADOR

VIRGEN DE LA PAZ

Virgen de la Paz El Salvador

HISTORIA DE SU HALLAZGO

En el año de 1682, unos mercaderes se encontraban en las riberas del Mar del Sur (como Mar del Sur se define a todo el Océano Pacifico), vieron en la playa una caja de madera que había sido posiblemente arrojada por la fuerza de las aguas. Los mercaderes trataron de abrir la caja para ver su contenido, pero estaba sellada y les fue imposible abrirla, por lo que optaron por dejarla abandonada en el mismo lugar.

Pocos días después, otros mercaderes vieron la caja y estimaron que algo interesante podía contener. Solicitaron entonces de un vecino inmediato para que les prestase una burrita, que estaba asida a un árbol, para conducir la caja a la Ciudad de San Miguel.

Los caminos de aquel lugar eran intransitables y peligrosos a causa de los piratas ingleses. El medio obtenido para el transporte de dicha caja resultaba incomodo, por lo que el recorrido tardo varios días. El 21 de Noviembre del citado año llegaron al final de la jornada.

Los conductores de la pesada carga, habían dispuesto dar cuenta a las autoridades, pero se dio el caso de que la burrita, con la preciosa carga, se echó en tierra en plena plaza pública, frente a la antigua Iglesia Parroquial, donde se encuentra la Catedral Migueleña.

Se procedió entonces a abrir la caja. Después de retirar algunas envolturas, con gran sorpresa, se dejó ver el rostro resplandeciente de una bella imagen con un niño.

La noticia se difundió inmediatamente; así las revueltas fratricidas en que se encontraba la población, terminaron pronto, deponiendo las armas, a la vez que volvía la calma a los vecinos que desesperados, llevaban tiempo en angustiosas situaciones de desorden.

“Los historiadores Joaquín Ernesto Cárdenas y Jorge Lardé Larín, destacan que cuando la imagen fue entronizada a la ciudad de San Miguel, sus habitantes vivían entre pleitos y, ante la presencia de la imagen, las hostilidades cesaron y reinó la paz, cordialidad y solidaridad.

Como la presencia de la imagen llevó una relativa calma a los migueleños, y los ciudadanos no sabían de qué advocación de la Virgen María se trataba, decidieron llamarle Reina de la Paz.”

Para perpetuar aquel acontecimiento de gran trascendencia, colocaron la imagen en el atrio de la Parroquia y a los pies de María se juró solemnemente no guardar rencores y borrar el odio de los corazones para que la Paz germinara en Fraternidad y Reconciliación.

El origen de la imagen permanece en el misterio, pues nunca se pudo conocer qué destino tenía aquella caja, ni cómo llegó a las playas del Salvador.

PROTECCIÓN MILAGROSA DE LA VIRGEN DE LA PAZ

El pueblo salvadoreño ha manifestado su fe en la Reina de la Paz, desde que llegó a tierras Salvadoreñas, y ella siempre los ha respaldado, algunos acontecimientos que han mostrado su intersección son los siguientes:

  • El 21 de septiembre de 1787,-105 años después del hallazgo- el volcán Chaparrastique entre grandes y espantosos temblores de tierra y tempestuosas tormentas, hizo una de sus más formidables erupciones. La lava ardiente casi llegaba a la Ciudad, amenazando su inminente destrucción.  Angustiados los vecinos, se congregaron en la plaza principal, junto a las autoridades locales, sacerdotes y religiosos franciscanos y mercedarios, quienes infundían confianza al afligido pueblo, exhortándolo a pedir a Dios misericordia con arrepentimiento de los pecados y a invocar la protección maternal de la Virgen de la Paz.

    Decidieron en clamor unánime sacar la imagen de Nuestra Señora de la Paz a la puerta principal de la antigua Iglesia Parroquial.  Y colocada que fue frente a las fuerzas volcánicas, al aparecer la sagrada Imagen, al grito de “Sálvanos Reina de la Paz”, la lava inmediatamente tomó otro rumbo buscando al sur de la Ciudad; cubrió grandes extensiones de tierras fértiles, a la vez que gran parte de la laguna El Jocotal.

    Describen los historiadores que después de efectuarse el portentoso milagro en el límpido cielo se dejó ver con toda la claridad una bellísima palma formada por blancas nubes, cuyo pie fue a posarse en el inmenso cráter del turbulento volcán. Todos los que vieron quedaron admirados por tal señal, que el pueblo optó por colocar en la diestra de la Sagrada Imagen, una palma de oro en conmemoración de aquel acontecimiento que la tradición se ha encargado de hacer prevalecer como algo notable, asombroso y único en estas latitudes.

  • El jueves 25 de junio de 1903, entre cinco y seis de la tarde, un estruendo conmovió a la ciudad de San Miguel.  Un rayo fulminó sobre la cúpula de la Iglesia de San Francisco, templo santuario de nuestra Patrona e iglesia parroquial. La chispa sólo produjo incendio que comenzó en el camarín de la Virgen, quemando las vestiduras de la Imagen, ennegreciendo y ampollando el retoque, sin dañar las perfecciones escultóricas. La lluvia arreciaba y el huracán amenazaba a la ciudad.  Las  descargas eléctricas consecutivas embargaban los ánimos.  Las fuerzas huracanadas derribaron árboles y los tejados de las casas eran arrancados por la violencia de la tempestad. Pronto se supo la noticia de la desgracia, y no obstante que por las calles se hacía difícil  transitar, en el momento el templo se llenó de fieles.  La consternación era general.

    Se llamó al mejor escultor guatemalteco, D. Cipriano Dardón para restaurar la Imagen.  Con ese fin se la llevó en procesión de desagravio de la Iglesia Parroquial a la de Santo Domingo, llevando la Imagen y el Niño cubiertos del rostro, en medio de una manifestación impresionante.  El trabajo lo hizo el escultor en la sacristía de este último templo. Después de casi tres meses, fueron entregadas las imágenes, siendo conducidas en solemne procesión a la Iglesia Parroquial, en recorrido por céntricas calles, entre delirante entusiasmo, estallido de petardos y músicas marciales.

Con ocasión del Congreso Eucarístico Nacional, en 1942, su Santidad San Pío XII dirigiéndose al Pueblo Salvadoreño, exclamó: Que Nuestra Señora de la Paz os coloque a todos bajo el amparo del simbólico ramo que en su Iglesia de San Miguel alza en su mano derecha y cuyo nombre amaríamos ver proyectado sobre el mundo entero.

El 10 de Octubre de 1966, el Papa Pablo VI, a través de la Sagrada Consagración de Ritos, constituyó y declaró de manera perpetua, a Nuestra Señora de la Paz, Patrona Principal de la República de El Salvador, con todos los honores y privilegios litúrgicos correspondientes.

La Solemnidad de la Virgen de la Paz es el 21 de noviembre.

La bella imagen de la Reina de la Paz, es patrimonio de la Diócesis de San Miguel y de todo el pueblo migueleño. Esa imagen es el signo de la presencia maternal de la Virgen María en medio de nosotros, que como gran intercesora nos ha protegido en el peligro y nos ha consolado en los momentos tristes, como fue la amenaza de destrucción del Volcán Chaparrastique. Por eso la seguimos invocando:

¡Reina de la Paz, ruega por nosotros y concédenos la Paz!

INTERCESIÓN VIRGEN DE LA PAZ

Señor Jesucristo que dijiste a tus Apóstoles mi paz os dejo, mi paz os doy, no atiendas a nuestros pecados, sino a la fe de tu Iglesia y a la poderosa intercesión de nuestra Madre la Santísima Virgen de la Paz.

Por ella te pedimos, Señor, a paz de nuestras almas perdonando nuestras culpas y dándonos la gracia de no volver a cometerlas. Para que, puestas en paz con Dios nuestras conciencias merezcamos obtener los favores que pedimos en este triduo por la valiosa intercesión de tu Santísima Madre de la Paz. Amén

DIVINO SALVADOR DEL MUNDO

La celebración de las fiestas agostinas en San Salvador, El Salvador no es sólo un acontecimiento de carácter popular, están centradas en el calendario litúrgico de la Iglesia Católica y son dedicadas al Divino Salvador del Mundo.  El 6 de agosto es, según dicho calendario, la celebración de la Transfiguración de Jesucristo, acontecimiento que ocurrió en el Monte Tabor. La celebración se fundamenta en el relato bíblico en los Evangelios de Mateo 17, 1-9; Lucas 9, 28 -36 y Marcos 9, 1-9.

“Seis días después, Jesús tomó consigo a Pedro, a Santiago y a su hermano Juan, y los llevó aparte a un monte alto. A la vista de ellos su aspecto cambió completamente: su cara brillaba como el sol y su ropa se volvió blanca como la luz. En seguida vieron a Moisés y Elías hablando con Jesús.” 

“Estaba Pedro todavía hablando cuando una nube luminosa los cubrió con su sombra y una voz que salía de la nube dijo: «¡Este es mi Hijo, el Amado; éste es mi Elegido, escúchenlo!»” 

Mateo 17, 1-5

De acuerdo a una crónica del siglo XVII, en 1526 ya existía la celebración del Divino Salvador del Mundo en San Salvador. El Doctor Alberto Luna la establece desde el mismo año de fundación de la ciudad, es decir, en 1525.​ En ese tiempo la fiesta era de un carácter cívico y tenía lugar el 6 de agosto, probablemente en memoria de la victoria definitiva de los españoles sobre los indígenas de la región.​ El festejo consistía en sacar el “real pendón la víspera y día de dicha fiesta, por las calles principales, con lúcido acompañamiento de caballeros”.​ El pendón era el estandarte representativo del imperio ibérico, que era sacado de las instalaciones del cabildo (ayuntamiento o alcaldía) y paseado por las calles polvorientas, tanto la víspera como el día de dicha fiesta, con el propósito de que la población renovara sus votos de fidelidad al supremo monarca de España y América.

El historiador Pedro Escalante Arce afirma que antes de 1777 predominó la devoción a la Santísima Trinidad, y no al Divino Salvador del Mundo, ya que la villa de San Salvador se estableció en 1528 en el lugar conocido como La Bermuda, siendo puesta bajo aquella advocación. Dicha celebración consistía en desfilar con el pendón real alrededor de la Plaza de Armas.

El carácter cívico religioso (fiesta patronal) de esta fiesta, se empezó a manifestar a fines del siglo XVIII, cuando en 1777 el maestro Silvestre Antonio García, terciario de la orden de San Francisco y que ejercía el oficio de pintor y dorador, esculpió y pintó la estatua que el pueblo venera y coloca en el carro el día de la Transfiguración. Desde entonces, el maestro Silvestre se ocupó de hacerle una fiesta anual a su santo patrón, con novenario y jubileo. Al fallecer García en 1807, la municipalidad tomó por su cuenta la celebración de la fiesta, y para darle mayor solemnidad, nombró a 16 personas para que se encargaran de la actividad.

Cuenta la historia que al fundarse la Provincia de San Salvador el Rey de España acostumbraba obsequiar la “Imagen Patronal”. La Catedral Metropolitana aún conserva dicha imagen, que fue obsequiada por el Emperador Carlos V de Alemania y I de España, en 1546.

Es importante saber que desde 1777 a 1963, la procesión iniciaba desde la Iglesia El Calvario con destino a la Plaza de Armas (hoy Parque Libertad) donde en la esquina que se ubicaba el Teatro Popular (hoy cine Libertad) era precisamente allí en donde se hacía la tradicional Transfiguración del Señor. De dicho parque se dirigía después hacia Catedral Metropolitana, casa del Divino Salvador, donde los bomberos bajaban la imagen del carro y un grupo de personas previamente seleccionadas, la recibía para introducirla a Catedral. Todo esto sucedía con la contrición del momento y la alegría del caso, y con la famosa frase: “¡Viva el Divino Salvador!”.

La iglesia El Calvario en la topografía antigua, quedaba más arriba de lo que hoy es el Parque Libertad (aún hoy se puede observar este declive) de ahí le viene el sobrenombre de “La bajada”. En el lenguaje popular aún se tiene la costumbre de decir o preguntar si ‘vas a ir’ o ‘cómo estuvo la bajada’ para referirse a la ‘procesión del descubrimiento’.

Después de 1963, el Arzobispo, Mons. Luis Chávez y González, decide que, para dar mayor recorrido a la procesión, que la salida fuese desde la Basílica del Sagrado Corazón, ubicada en la Calle Arce, que es de donde actualmente sale. La procesión recorre catorce cuadras que casualmente se acoplan a los catorce departamentos que conforman la República de El Salvador en donde el Divino Salvador del Mundo es el titular. La sagrada imagen es cargada por más de 45 hombres que se relevan cada cuadra, participando 14 cofradías que vienen de diferentes puntos de la República.

SANTO DEL DÍA