Liturgia 26 de Enero

PRIMERA LECTURA
Del Profeta Isaías 8, 23–9, 3

En otro tiempo había Dios humillado las tierras de Zabulón y Neftalí, la región que va desde el mar hasta el otro lado del Jordán, la Galilea rodeada de gentiles; pero después las ha glorificado.

El pueblo que andaba en tinieblas vio la luz de un gran día; vivían en sombras de muerte, y una luz les brilló. Multiplicaste, Señor, los motivos de júbilo, hiciste crecer la alegría. Gozan en tu presencia como gozan al recoger la cosecha, como se alegran los que se reparten el botín de guerra. Porque tú quebraste el yugo que pesaba sobre ellos, la vara con que los castigaban, el bastón de mando de sus opresores, como el día en que derrotaste a Madián.

Palabra de Dios.

SALMO RESPONSORIAL
Del salmo 26
R/. El Señor es mi luz y mi salvación.

• El Señor es mi luz y mi salvación, ¿a quién temeré? El Señor es la defensa de mi vida, ¿quién me hará temblar? R/.
• Una cosa pido al Señor, eso buscaré: habitar en la casa del Señor por los días de mi vida; gozar de la dulzura del Señor contemplando su templo. R/.
• Espero gozar de la dicha del Señor en el país de la vida. Espera en el Señor, sé valiente, ten ánimo, espera en el Señor. R/.

EVANGELIO
Del Evangelio según san Mateo 4, 12-23

Al enterarse Jesús de que Juan el Bautista había sido encarcelado, se retiró a Galilea. Pero salió de Nazaret y fue a establecerse en Cafarnaún, junto al lago, en el territorio de Zabulón y Neftalí. Así debía cumplirse lo dicho por el profeta Isaías acerca de “las tierras de Zabulón y Neftalí, la región que va desde el mar hasta el otro lado del Jordán, la Galilea rodeada de gentiles. El pueblo que andaba en tinieblas vio la luz de un gran día; vivían en sombras de muerte, y una luz les brilló”.

Entonces comenzó Jesús a proclamar este mensaje: “Vuelvan a Dios, porque ya llega su reinado”.

Y caminando por la orilla del lago de Galilea, vio a dos hermanos, a Simón, que también se llama Pedro, y a Andrés, que estaban echando la atarraya en el lago, pues eran pescadores. Les dijo: “Síganme, y los haré pescadores de hombres”.

Ellos inmediatamente dejaron sus redes y lo siguieron.

Más adelante vio a otros dos hermanos, a Santiago y a Juan, hijos de Zebedeo, que estaban en la barca con su padre Zebedeo, remendando las redes. Y los llamó. Ellos inmediatamente dejaron la barca y a su padre y lo siguieron.

Y recorría a toda Galilea, enseñando en las sinagogas, proclamando la buena noticia del Reino de Dios y curando toda clase de enfermedades y dolencias en el pueblo.

Palabra del Señor.

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