Liturgia 3 de Diciembre

PRIMERA LECTURA 
Sobre él se posará el Espíritu del Señor.
Del libro del profeta Isaías 11, 1-10

Aquel día, brotará un renuevo del tronco de Jesé, un vástago saldrá de sus raíces. Y sobre él se posará el Espíritu del Señor: espíritu de sabiduría e inteligencia, espíritu de prudencia y valentía, espíritu de conocimiento y temor del Señor. No juzgará por apariencias, ni dictará sentencia basado en rumores. Hará justicia a los débiles y defenderá los derechos de los pobres. Castigará con la férula de sus palabras y ordenará la muerte del culpable. Se ceñirá siempre a la justicia, sus juicios los ajustará a la verdad. Así podrán vivir en paz el lobo y el cordero, y echarse juntos el tigre y el cabrito. El ternero crecerá junto al león, y se dejarán guiar por un niñito. La vaca y la osa serán amigas, y descansarán juntas sus crías. El león comerá pasto, como lo hace el ganado. El niño jugará en el escondrijo de la cobra, la criatura podrá llevar la mano al nido de la víbora. En todo mi monte santo ya no habrá viciosos ni perversos, porque abundará en el país el conocimiento del Señor, como abunda el agua en el mar. Aquel día, la descendencia de Jesé será la bandera desplegada a que miren los pueblos; la buscarán los gentiles, y será gloriosa su heredad.

Palabra de Dios.

SALMO RESPONSORIAL
Daniel 71
R/. Que en nuestros días florezcan la paz y la justicia.

• Dios mío, confía tu juicio al rey, tu justicia al hijo de reyes, para que rija a tu pueblo con justicia, a tus humildes con rectitud. R/.
• Que en sus días florezca la justicia y la paz hasta que falte la luna. Que domine de mar a mar, del Gran Río al confín de la tierra.  R/.
• Él librará al pobre que clamaba, al afligido que no tenía protector; Él se apiadará del pobre y del indigente, y salvará la vida de los pobres. R/.
• Que su nombre sea eterno, y su fama dure como el sol; que Él sea la bendición de todos los pueblos, y lo proclamen dichoso todas las razas de la tierra. R/.

EVANGELIO
Muchos profetas quisieron ver y oír esto.
Del Evangelio según san Lucas 10, 21-24

Al volver de su misión los discípulos, dijo el Señor, inundado por el gozo del Espíritu Santo: “Te alabo, Padre, Señor del cielo y de la tierra, porque si ocultaste estas cosas a los sabios y los entendidos, las revelaste a los pequeños. Sí, Padre, porque así tuviste a bien disponerlo. Todo me lo entregó mi Padre; y nadie sabe quién es el Hijo sino el Padre, ni sabe quién es el Padre sino el Hijo y aquel a quien el Hijo se lo quiera revelar”. Y volviéndose a los discípulos, les dijo a ellos en particular: “Dichosos los ojos que ven lo que ustedes ven. Porque muchos profetas y reyes quisieron ver lo que están mirando, y no lo vieron, y oír lo que están oyendo y no lo oyeron”.

 Palabra del Señor.

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