Liturgia del 11 de julio

PRIMERA LECTURA
Del libro de Isaías 6, 1-8

El año de la muerte del rey Ozías, vi al Señor sentado sobre un trono alto y excelso: la orla de su manto llenaba el templo. Y vi serafines en pie junto a Él, cada uno con seis alas: con dos alas se cubrían el rostro, con dos alas se cubrían el cuerpo, con dos alas se cernían. Y se gritaban uno a otro, diciendo: “¡Santo, santo, santo, el Señor de los ejércitos, la tierra está llena de su gloria!”. Y temblaban las jambas de las puertas al clamor de su voz, y el templo estaba lleno de humo. Yo dije: “¡Ay de mí, estoy perdido! Yo, hombre de labios impuros, que habito en medio de un pueblo de labios impuros, he visto con mis ojos al Rey y Señor de los ejércitos”. Y voló hacia mi uno de los serafines, con un ascua en la mano, que había cogido del altar con unas tenazas; la aplicó a mi boca y me dijo: “Mira: esto ha tocado tus labios, ha desaparecido tu culpa, está perdonado tu pecado”. Entonces escuché la voz del Señor, que decía: “¿A quién mandaré? ¿Quién irá por mí?”. Contesté: “Aquí estoy, mándame”

Palabra de Dios.

SALMO RESPONSORIAL
Del salmo 92
R/. El Señor reina, vestido de majestad.

• El Señor reina, vestido de majestad, el Señor, vestido y ceñido de poder. R/.
• Así está firme el orbe y no vacila. Tu trono está firme desde siempre y tú eres eterno. R/.
• Tus mandatos son fieles y seguros, la santidad es el adorno de tu casa, Señor, por días sin término. R/.

EVANGELIO
Del Evangelio según san Mateo 10, 24-33

En aquel tiempo, dijo Jesús a sus apóstoles: “Un discípulo no es más que su maestro, ni un esclavo más que su amo; ya le basta al discípulo con ser como su maestro, y al esclavo como su amo. Si al dueño de la casa lo han llamado Belzebú, ¡cuánto más a los criados! No les tengan miedo, porque nada hay cubierto que no llegue a descubrirse; nada hay escondido que no llegue a saberse. Lo que les digo de noche díganlo en pleno día, y lo que escuchen al oído, pregónenlo desde la azotea. No tengan miedo a los que matan el cuerpo, pero no pueden matar el alma. No, teman al que puede destruir con el fuego alma y cuerpo. ¿No se venden un par de gorriones por unos cuartos? Y, sin embargo, ni uno solo cae al suelo sin que lo disponga su Padre. Pues ustedes hasta los cabellos de la cabeza tienen contados. Por eso, no tengan miedo; no hay comparación entre ustedes y los gorriones. Si uno se pone de mi parte ante los hombres, yo también me pondré de su parte ante mi Padre del cielo. Y si uno me niega ante los hombres, yo también lo negaré ante mi Padre del cielo”.

Palabra del Señor.

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