Liturgia del 17 de mayo

PRIMERA LECTURA
De los Hechos de los Apóstoles 8, 5-8.14-17

Después de la muerte de Esteban, Felipe bajó a la capital de Samaria y empezó a predicarles a Cristo. Todos a una seguían con gran atención lo que decía Felipe, porque oían hablar de los milagros que hacía y los estaban viendo. Pues de muchos poseídos salían malos espíritus lanzando gritos, y muchos lisiados y cojos quedaron curados.

Así hubo gran alegría en esa ciudad. Cuando los apóstoles, que estaban en Jerusalén, se enteraron de que en Samaria habían acogido la Palabra de Dios, les enviaron a Pedro y a Juan, quienes bajaron hasta allí e hicieron oración por los samaritanos para que recibieran el Espíritu Santo. Porque todavía no había descendido sobre ninguno, sino que solamente habían sido bautizados en el nombre del Señor Jesús. Y al imponerles ellos las manos, recibían el Espíritu Santo.

Palabra de Dios.

SALMO RESPONSORIAL
Del salmo 65
R/. Aclama al Señor, tierra entera.

• Aclama al Señor, tierra entera, toquen en honor de su nombre, canten himnos a su gloria. Digan a Dios: “¡Qué terribles son tus obras!”. R/.
• Que se postre ante ti la tierra entera, que toquen en tu honor, que canten a tu nombre. Vengan a ver las obras de Dios, sus temibles proezas en favor de los hombres. R/.
• Transformó el mar en tierra firme, a pie atravesaron el río. Alegrémonos con Dios, que con su poder gobierna eternamente. R/.
• Fieles de Dios, vengan a escuchar, les contaré lo que ha hecho conmigo. Bendito sea Dios, que no rechazó mi súplica ni me retiró su favor. R/.

EVANGELIO
Del Evangelio según san Juan 14, 15-21

En la Última Cena, dijo Jesús a sus discípulos: “Si me aman, guardarán mis mandamientos. Y yo rogaré al Padre, y Él les dará otro defensor, el Paráclito, para que esté siempre con ustedes: el Espíritu de la verdad, a quien el mundo no puede recibir, porque no lo ve ni lo conoce. Ustedes, en cambio, lo conocen, porque permanece con ustedes y estará en ustedes. No los dejaré desamparados; volveré a ustedes. Dentro de poco el mundo ya no me verá; pero ustedes sí me verán, porque como yo tengo vida, también ustedes la tendrán. Ese día comprenderán que yo estoy en el Padre y que también ustedes están en mí y yo en ustedes. El que es fiel a mis mandamientos y los guarda es quien me ama. Y al que me ama lo amará mi Padre, y yo también lo amaré y me revelaré a él”.

Palabra del Señor.

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