Liturgia del 28 de junio

PRIMERA LECTURA
Del Segundo libro de los Reyes 4, 8-11.14-16

Una vez pasó el profeta Eliseo por Sunam. Había allí una señora rica, y le insistió en que se quedara a comer. Desde entonces siempre que Eliseo pasaba por allí, iba a comer en su casa.

La señora le dijo a su marido: “Estoy segura de que este hombre que viene siempre a nuestra casa es un santo, un hombre de Dios. Hagámosle un cuarto en la azotea y pongámosle allí una cama y una mesa, con un asiento y una lámpara. Así, cuando venga a la casa, podrá quedarse allí”. Llegó, pues, un día el profeta y se fue a su cuarto de la azotea a dormir. Pero le preguntó a su criado Guehazí: “¿Qué podemos hacer por esta señora?”. Guehazí respondió: “Infortunadamente no tiene hijos, y su marido ya es de edad”. Eliseo le dijo: “Llámala”. El criado la llamó, y ella se presentó a la puerta del cuarto. Y Eliseo le dijo: “El año entrante por esta época tendrás un hijo en tus brazos”.

Palabra de Dios.

SALMO RESPONSORIAL
Del salmo 88
R/. Dichosos el camina, oh Señor, a la luz de tu rostro.

• Cantaré eternamente las misericordias del Señor, anunciaré la fidelidad por todas las edades. Pues dijiste: “Cimentado está por siempre mi amor, asentada más que el cielo mi lealtad”. R/.
• Dichoso el pueblo que sabe aclamarte: caminará, ¡oh Señor!, a la luz de tu rostro; tu nombre es su gozo cada día, tu justicia es tu orgullo. R/.
• Porque tú eres su honor y su fuerza, y con tu favor realzas nuestro poder. Porque el Señor es nuestro escudo, y el Santo de Israel nuestro rey. R/.

EVANGELIO
Del Evangelio según san Mateo 10, 37-42

Al enviar a sus apóstoles, les dijo Jesús: “El que ama a su padre o a su madre más que a mí, no es digno de mí. El que ama a su hijo o a su hija más que a mí, no es dingo de mí. El que no toma su cruz y me sigue, no es digno de mí. El que quiera conservar su vida, la perderá, y el que la pierda por causa de mí, la conservará. Cuando alguien los recibe a ustedes, me recibe a mí, y al recibirme a mí, recibe al que me envió. El que recibe a un profeta por ser profeta, recibirá recompensa de profeta; el que reciba a un justo por ser justo, recibirá recompensa de justo; y el que dé de beber, aunque sea solo un vaso de agua fresca, a uno de estos pequeños, por ser discípulo mío, yo les aseguro que no perderá su recompensa”.

Palabra del Señor.

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