Liturgias 06 de noviembre

SEAMOS BUENOS ADMINISTRADORES
(Flp 3,17-21; 4,1; Lc 16,1-8)

Introducción
Para Pablo el mayor signo del amor gratuito de Dios es la cruz. Él exhorta una vez más a sus discípulos de Filipos a no dejarse engañar por los judaizantes, sino a permanecer firmes en la fe del Señor.
Evangelio. Sea cual fuere el contexto desconocido de la parábola que hoy leemos, el pensamiento central de las palabras de Jesús parece ser éste: Mucho se nos ha confiado y, por tanto, tendremos que dar cuenta de ello a Dios. Tenemos que obrar con responsabilidad, teniendo siempre presente en nuestra mente la meta clara y definitiva: Dios y nuestro prójimo. Esforcémonos por saber claramente hacia dónde vamos y qué hacemos.

Oración Colecta
Señor Dios nuestro:
Tú nos has hecho responsables contigo
de muchas personas y cosas:
de nosotros mismos, de otras personas,
del futuro de este nuestro mundo.
Te pedimos la gracia de ser buenos administradores
de todo lo que nos has confiado.
Ayúdanos a usar sabia y rectamente nuestros talentos
al servicio de todo lo justo y bueno,
inspirados siempre por la fe
y viviendo en el amor
de Jesucristo nuestro Señor.

Intenciones
Por la Iglesia, para que sea una Iglesia servidora y una Iglesia de los pobres, que dé claro testimonio de la gratuidad del amor de Dios, como una parábola viva de cómo participar y cómo compartir, roguemos al Señor.
Por los que tienen posiciones de responsabilidad en la política, en las finanzas y en la economía, para que la honestidad, la justicia y la sincera preocupación por el bien común de todos guíe sus proyectos, decisiones y acciones, roguemos al Señor.
Por los que viven gracias al trabajo de sus manos en trabajos menos apreciados por la sociedad, para que la gente respete y reconozca su dignidad y el gran servicio que prestan a todos, roguemos al Señor.
Oración sobre las Ofrendas
Señor Dios nuestro:
Con estos dones de pan y vino
traemos también ante ti nuestros esfuerzo y preocupaciones,
junto con las aspiraciones y sufrimientos
de nuestros hermanos los hombres, sean cercanos o lejanos.
Queremos confiarte siempre
todo aquello de lo que nos has hecho responsables,
no para rechazar nuestra tarea,
sino para pedirte que nos des paciencia y fuerza
para, con tu ayuda, llevar todo a buen término.
Te lo pedimos en nombre de Jesucristo nuestro Señor.

Oración después de la Comunión
Señor Dios nuestro:
No somos más que débiles y tímidos,
y sin embargo sabemos que tú esperas mucho de nosotros.
Abre nuestros corazones
al Espíritu valiente y audaz de Jesús, tu Hijo,
para que en nosotros y por medio de nosotros
él lleve a buen término
todo lo que has comenzado en nosotros.
Te lo pedimos por el mismo Jesucristo nuestro Señor.

Bendición
Hermanos: Dios nos ha confiado mucho, como para estar permanentemente agradecidos: nos ha dado nuestros talentos y cualidades, nuestros familiares y amigos, tantas otras personas buenas a nuestro lado, las riquezas de la naturaleza… Preocupémonos y cuidémonos de todo lo que se nos ha encomendado.
Y que la bendición de Dios todopoderoso, Padre, Hijo y Espíritu Santo descienda sobre nosotros y permanezca para siempre.

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