Liturgias 07 de noviembre

LAS POSESIONES Y EL EVANGELIO
(Flp 4,10-19; Lc 16,9-15)

Introducción
Al concluir su afectuosa carta a los Filipenses, Pablo les expresa su profunda gratitud, ya que la comunidad cristiana de Filipos es la única de la que Pablo había aceptado ayuda material. Que Dios les bendiga.
Evangelio. Después de la parábola del Señor sobre el administrador injusto, Lucas añade varias declaraciones procedentes de varias fuentes, algunas reflexiones alegóricas referidas a la primitiva comunidad cristiana, algunos comentarios propios. Todas estas afirmaciones se refieren a la parábola más bien remotamente. Detrás de ellas se encuentra su actitud hacia la pobreza y al uso de los bienes de esta tierra.

Oración Colecta
Señor Dios nuestro:
Por medio de tu Hijo,
tú nos comunicas hoy
que no podemos ser al mismo tiempo
tus amigos y amigos del dinero.
Danos la gracia de ver más profundamente
que somos amigos del dinero
cuando somos injustos con otros
o cuando, con nuestro silencio,
toleramos cobardemente la injusticia.
Pero danos también la gracia
de ser más profundamente conscientes
de que somos tus amigos
cuando valoramos y apreciamos la vida sencilla,
cuando no somos codiciosos de dinero
o ávidos de una alta situación y prestigio social,
sino cuando invertimos en los hermanos
y utilizamos con ilusión todos tus dones para servirles
y para edificar tu reino de justicia, verdad, paz y amor.
Te lo pedimos por Jesucristo nuestro Señor.

Intenciones
Para que los gobiernos de las naciones no promuevan ni permitan -por saldar deudas nacionales o por ganancia personal corrupta e ilícita- el saqueo de los recursos naturales, como selvas y bosques, que son el orgullo y la riqueza de la nación, roguemos al Señor.
Para que en nuestras familias sepamos promover sinceramente una vida sobria, sencilla, y al mismo tiempo solidaria, roguemos al Señor.
Para que los padres sepan inculcar a sus hijos que existen valores más altos que el dinero, las posesiones, el poder y una alta posición social, roguemos al Señor.

Oración sobre las Ofrendas
Señor Dios nuestro:
Tú partes y repartes aquí para nosotros
el pan que satisface a los pobres;
y escancias para nosotros el vino de salvación y alegría
de Jesucristo, tu Hijo.
Junto con él, y por la sabiduría y fuerza
de su Santo Espíritu,
que sepamos ponernos nosotros mismos
y todos nuestros dones y creatividad
al servicio de los hermanos,
para que tu reino crezca en todos nosotros
y, por tu gracia, dé fruto y perdure
por los siglos de los siglos.

Oración después de la Comunión
Oh Dios, todopoderoso y lleno de toda riqueza:
Lo que tú creas, lo repartes y regalas
y nos lo encomiendas dejándolo a nuestro cuidado.
Nosotros, por el contrario,
intentamos guardar firmemente
riquezas y poder en nuestras propias manos.
Te damos gracias porque tú eres diferente,
generoso y no entrometido,
oculto humildemente detrás de tus dones
Haznos comprender que no nos volvemos más pequeños
cuando unos a otros nos hacemos grandes,
ni más pobres si otros son ricos y pudientes.
Queremos compartir la mentalidad
de quien, al hacerse hombre,
no alardeó de ser Dios
y renunció al poder y la fuerza por nosotros,
Jesucristo nuestro Señor.

Bendición
Hermanos: Jesús quiere que seamos agradecidos por los dones recibidos de Dios, precisamente actuando con responsabilidad con lo que tenemos, y eso incluye el generoso compartir. Después de todo, hemos recibido realmente mucho. Debemos compartirlo con los demás.
Que la bendición de Dios todopoderoso, Padre, Hijo y Espíritu Santo descienda sobre ustedes y les acompañe siempre.

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