Liturgias 20 de noviembre

LIMPIANDO EL TEMPLO
(Año II. Ap 10,8-11; Lc 19,45-48)

Introducción
Año II. Hoy el autor del Apocalipsis reflexiona, como Jeremías y Ezequiel antes que él, sobre su rol como profeta. La palabra de Dios le sabe dulce a él, pero contiene un mensaje amargo de reprensión para el pueblo, que él tiene que proclamar.
Evangelio. Jesús arrojó del Tempo a los comerciantes. — Es para nosotros un buen momento para preguntarnos: ¿Qué es lo que el Señor tiene que arrojar fuera de nosotros para llegar a ser mejores cristianos? ¿Qué obstáculos encontramos en el camino que nos llevaría más cerca de Dios en la vida de cada día? Lo que realmente nos importa a los cristianos es que estemos adheridos espiritualmente al Señor y cercanos a la gente que nos ha confiado. Entonces podemos darle culto con toda nuestra vida.

Oración Colecta
Oh Dios y Padre nuestro:
Con frecuencia convertimos nuestros corazones
en casas de orgullo y avaricia
más que en hogares de amor y de bondad,
donde tú puedes sentirte a gusto, como en tu casa.
Destruye el templo del pecado en nosotros,
arroja toda clase de mal de nuestros corazones,
y haznos piedras vivas de una comunidad
en la que pueda vivir y reinar
tu Hijo Jesucristo, Señor nuestro
que vive y reina por los siglos de los siglos.

Intenciones
Para que en nuestras iglesias la comunidad cristiana experimente hondamente la presencia de Dios en la oración y en el culto gozoso, roguemos al Señor.
Para que hagamos nuestras casas de oración lugares de encuentro cordial con Dios y con su pueblo, roguemos al Señor.
Para que, como piedras vivas de la Iglesia, construyamos nuestras comunidades como gente que sabe amar y servir, roguemos al Señor.
Oración sobre las Ofrendas.
Oh Dios, Padre nuestro:
Con el pan de vida
y con el vino de salvación y alegría,
tu Hijo va a renovar su Alianza con nosotros.
Que Jesús nos dé la fuerza de voluntad y el amor
para ser fieles a sus exigencias,
de la misma manera como él fue fiel a la Alianza,
incluso cuando ello implicó la muerte en cruz.
Que sepamos darte verdadero culto
por Jesucristo nuestro Señor.

Oración después de la Comunión
Oh Dios, Padre nuestro siempre fiel:
Nos has dado en esta eucaristía
a tu Hijo Jesucristo
para enseñarnos en él
qué significa la obediencia leal.
Que tu Hijo viva en nosotros
de modo que nuestra comunidad cristiana
sea el templo donde él viva
y donde nos reúna a todos juntos
como sus hermanos y hermanas.
Guárdanos de todo formalismo,
para que te rindamos culto auténtico con nuestras vidas,
por el poder y sabiduría de Jesucristo nuestro Señor.

Bendición
Hermanos: Por su palabra y acciones Jesús nos ha hablado hoy que tenemos que servir a Dios como él mismo hizo: en espíritu y en verdad, es decir: nuestro vivir de cada día debe corresponder a lo que nosotros creemos, en servicio leal a Dios y al pueblo.
Que Dios les bendiga y les guíe, el Padre, el Hijo y el Espíritu Santo.

Open chat
1
Paz y Bien. ¿Podemos ayudarte?.