Liturgias 25 de noviembre

OPORTUNIDAD PARA DAR TESTIMONIO
(Ap 15,1-4; Lc 21.12-19)

Introducción
Hoy el Libro del Apocalipsis describe el juicio último como el éxodo final. Plagas habían sobrevenido a los egipcios; siete plagas golpean a los que han rechazado a Cristo. Los que han seguido a Cristo, el Cordero Pascual, y han atravesado el mar Rojo siendo fieles pasando el lago y el fuego de tribulaciones, entran en la tierra prometida. Allí cantan el cántico de Moisés, el canto de su liberación, a Dios, el Señor de la historia. Que esta eucaristía sea un cántico de alabanza a Dios por nuestra liberación en Cristo.
Evangelio. Nuestro bautismo nos ha hecho testigos de Cristo. Pero no siempre resulta camino fácil, especialmente en tiempo de profunda transformación, e incluso más todavía para misioneros. Llegarán a veces dificultades de parte de aquellos más cercanos a nosotros. Pero estamos seguros de que Cristo está con nosotros y de que, por medio de su Espíritu, él nos dará la elocuencia y sabiduría suficientes para saber qué decir y qué hacer en la persecución. ¡No tengan miedo! De todos modos, siempre es más fácil decirlo que hacerlo.

Oración Colecta
Oh Dios, Padre nuestro:
Creemos que tus planes para nosotros
son de paz y valor, y no de miedo o temor.
Guarda nuestros ojos abiertos a los signos
de la constante venida de Jesucristo tu Hijo.
Ayúdanos a comprometernos sin descanso
a hacer crecer tu reino entre nosotros,
llevando a cabo tus planes de paz y amor
y de todo lo que convierte a nuestro mundo
más en mundo tuyo según el reino.
Y que todo esto abra el camino para llegar a tu eterna morada.
Te lo pedimos por Cristo nuestro Señor.

Intenciones
Por la Iglesia, para que, libre de todo temor paralizante, tenga el valor, nacido de la fe, para dar testimonio de las exigencias del evangelio, roguemos al Señor.
Por los líderes de la Iglesia, para que en estos tiempos difíciles no sean hombres y mujeres tímidos y temerosos, sino audaces y llenos de confianza en Dios, roguemos al Señor.
Por los profetas en medio de nosotros, para que nadie los amordace, sino que sepamos escuchar su llamado a la conversión en nombre de Dios, roguemos al Señor.
Oración sobre las Ofrendas
Señor Dios nuestro:
Acepta bondadoso este pan y este vino
que ahora te ofrecemos
como señales de que nos comprometemos
a edificar tu reino en nuestro mundo.
Que nuestras actitudes y decisiones en la vida
sean las mismas de Jesús, tu Hijo:
buscar tu amanecer de amor y servicio
más que el de egoísmo auto-destructor,
ser constructivos y creadores
dando forma a una nueva tierra
y no sólo criticando negativamente el pasado.
Y que un día te encontremos plenamente
en las alegrías de un nuevo cielo.
Concédenoslo por medio de Jesucristo nuestro Señor.

Oración después de la Comunión
Señor, Dios nuestro:
Tu Hijo Jesús, muriendo destruyó nuestra muerte,
y resucitando restauró nuestra vida.
Que por la fuerza de esta eucaristía
nosotros, y ojalá toda la humanidad,
crezcamos en Cristo día a día
aun contando con los dolores y tensiones
normales en todo crecimiento.
Pero conserva viva en nosotros
la alegría de una firme esperanza
por la que creemos que tu amanecer de justicia está llegando
para hacernos nuevos a nosotros y a todas las cosas;
y que Jesús regresará para hacernos partícipes de su gloria
que durará por los siglos de los siglos.

Bendición
Hermanos: ¡No teman! Estamos en las manos de Dios. Confíen en él. Que su Espíritu viva, hable y actúe en nosotros.
Y que la bendición de Dios todopoderoso, Padre, Hijo y Espíritu Santo descienda sobre ustedes y les acompañe siempre.

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