Liturgias del 11 de octubre

PRIMERA LECTURA
Lectura del libro de Isaías 25, 6-10a
Un día ofrecerá el Señor omnipotente a todos los pueblos en el monte Sion un banquete de manjares suculentos, un banquete con vinos añejos, los manjares más sabrosos, los vinos más exquisitos. Arrancará en este monte el velo que cubre a todos los pueblos, el manto que enluta a todas las naciones. El Señor Dios destruirá la muerte para siempre, secará las lágrimas de todos los rostros, y borrará en toda la tierra el oprobio de su pueblo. Sí, lo ha dicho el Señor.
Y se dirá en aquel día: “Ahí está nuestro Dios, de quien esperábamos la salvación: es el Señor, en quien nosotros esperábamos; ¡alegrémonos y regocijémonos de su salvación! Porque se posará sobre este monte la mano protectora del Señor”.

Palabra de Dios.

SALMO RESPONSORIAL
Salmo 22
R/. Tú me convidas, Señor, a tu mesa.
• El Señor es mi pastor, nada me falta: en verdes praderas me hace recostar; me conduce hacia fuentes tranquilas y repara mis fuerzas. R/.
• Me guía por el sendero justo, por el honor de su nombre. Aunque camine por cañadas oscuras, nada temo, porque tú vas conmigo: tu vara y tu cayado me sosiegan.R/.
• Preparas una mesa ante mí, en frente de mis enemigos; me unges la cabeza con perfume, y mi copa rebosa. R/.
• Tu bondad y tu misericordia me acompañan todos los días de mi vida, y habitaré en la casa del Señor por años sin término.R/.

EVANGELIO
Del Evangelio según san Mateo 22, 1-14
En Jerusalén volvió a hablar Jesús en parábolas a los sumos sacerdotes y a los ancianos del pueblo y les dijo: “Con el reinado de Dios sucede lo que sucedió cuando un rey hizo un banquete para celebrar la boda de su hijo. Mandó a sus criados a llamar a los invitados, pero los invitados no quisieron ir.
Volvió a mandar a otros criados con el encargo de decir a los invitados: ‘Ya tengo preparada la comida; he mandado matar novillos y reses cebadas: todo está listo. Vengan al banquete’. Pero ellos no les hicieron caso. Uno se fue a su finca en el campo y otro a sus negocios. Los demás agarraron a los criados, los maltrataron y los mataron. El rey se enfureció y mandó su ejército a acabar con aquellos asesinos y a incendiarles la ciudad. Luego dijo a sus criados: ‘El banquete está listo, pero los invitados no se lo merecían. Vayan, pues, a las afueras e inviten al banquete a todos los que encuentren en los caminos’. Los criados salieron a los caminos y recogieron a todos los que encontraron, malos y buenos. Y la sala del banquete se llenó de comensales.
Al entrar el rey a saludar a los comensales, vio a uno que no llevaba vestido de fiesta. El rey le preguntó: ‘Amigo, ¿cómo entraste aquí sin el vestido de fiesta?’. Y el otro se quedó mudo. Entonces el rey mandó a los servidores: ‘Átenlo de pies y manos y échenlo fuera, a las tinieblas; allí será el llanto y la desesperación’. Porque muchos son los llamados, pero pocos los escogidos”.

Palabra del Señor.

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