Liturgias del 13 de septiembre

PRIMERA LECTURA
Del libro del Eclesiástico 27, 33–28, 9

El rencor y la ira son cosas detestables, y en ellas es maestro el pecador. Del vengativo se vengará el Señor, estricta cuenta llevará de sus pecados. Perdona a tu prójimo la ofensa recibida, y cuando tú ores alcanzarás perdón de tus pecados.
Si uno guarda resentimiento contra su prójimo, ¿cómo puede pedir al Señor la curación? De su semejante no tiene compasión, ¿y pide a Dios perdón? Siendo un simple mortal, guarda rencor; ¿quién, pues, lo librará de sus pecados?
Piensa en tu fin y deja el odio; piensa en la muerte y en el sepulcro, y cumple los mandamientos. Acuérdate de lo que ha mandado Dios y no seas rencoroso con el prójimo. Ten en cuenta las disposiciones del Altísimo y excusa las faltas de los otros.

Palabra de Dios.

SALMO RESPONSORIAL
Salmo 102
R/. El Señor es compasivo y misericordioso.
• Bendice, alma mía, al Señor, y todo mi ser a su santo nombre. Bendice, alma mía, al Señor, y no olvides sus beneficios. R/.
• Él perdona todas tus culpas y cura todas tus enfermedades; Él rescata tu vida de la fosa y te colma de gracia y de ternura. R/.
• No está siempre acusando ni guarda rencor perpetuo; no nos trata como merecen nuestros pecados ni nos paga según nuestras culpas. R/.
• Como se levanta el cielo sobre la tierra, se levanta su bondad sobre sus fieles; como dista el oriente del ocaso, así aleja de nosotros nuestros delitos. R/.

EVANGELIO
Del Evangelio según san Mateo 18, 21-35
Con ocasión de la enseñanza de Jesús, se acercó Pedro y le dijo: “¿Cuántas veces debo perdonar a un hermano que me haga algún daño? ¿Hasta siete veces?”. Jesús le respondió: “No te digo que hasta siete veces, sino hasta setenta y siete veces.
En cuanto al perdón, el Padre celestial ejerce su poder como el rey que quiso pedir cuentas a sus funcionarios. Para comenzar le presentaron a uno que le debía sesenta millones de denarios. Y como no tenía con qué pagarle, mandó el rey que lo vendieran a él, a su mujer y a sus hijos y todo lo que tenía, para que le pagara.
Pero el funcionario cayó de rodillas ante el rey y le dijo: ‘Ten paciencia conmigo, y te lo pagaré todo’. El rey se compadeció de él, lo dejó libre y le perdonó la deuda. Pero al salir ese funcionario se encontró con un compañero que le debía cien denarios, y agarrándolo del cuello quería estrangularlo y le decía: ‘Págame lo que me debes’. El compañero cayó a sus pies y empezó a rogarle: ‘Ten paciencia conmigo, y te lo pagaré’. Pero el otro no quiso, sino que fue y lo hizo meter en la cárcel hasta que le pagara lo que le debía.
Sus demás compañeros, al ver lo sucedido, se dolieron muchísimo, y fueron a contarle a su señor todo lo ocurrido. Entonces el rey lo mandó llamar y le dijo: ‘Funcionario despiadado, yo te perdoné toda aquella deuda, porque tú me lo suplicaste. ¿No era lógico que tú también tuvieras compasión de tu compañero, como yo la tuve de ti?’.
Y el rey, lleno de ira, se lo entregó a los verdugos hasta que pagara toda la deuda. Pues lo mismo hará mi Padre celestial con ustedes, si cada uno no perdona a su hermano de todo corazón”.

Palabra del Señor.

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